viernes, 2 de septiembre de 2016

Trigo, un siglo


Tal mañana como la de hoy, hace exactamente un siglo, Felipe Trigo decidió marcharse.




Adiós, Mariuca; estoy loco. Perdóneme, es un desahogo. Adiós, Mariuca. Adiós.

 




jueves, 12 de mayo de 2016

Pedro Puig Adam


Hoy se celebra en España el Día Escolar de las Matemáticas, coincidiendo con el aniversario del nacimiento de Puig Adam.

 Adjuntamos la portada de un ejemplar de la Apología de la inutilidad de Puig Adam con dedicatoria autógrafa y un texto entresacado de la despedida a los alumnos de Bachillerato del San Isidro, en 1947.
 En verdad que empezamos a estar ya cansados de tanto hombre listo, de tanto hombre práctico. Vedlos medrar, crecer y escupir desprecio. Son los que creen haber resuelto el problema del enriquecimiento rápido, los que en definitiva han conseguido tan sólo el envilecimiento del dinero, procurando la pobreza de todos y, por tanto, también, a la larga, la de ellos mismos. Los descubridores de la cuadratura del círculo económico, los que no cejaron hasta ver convertidos los círculos de oro en rectángulos de papel.
No hemos avanzado mucho, D. Pedro...

viernes, 23 de octubre de 2015

Ángulo inscrito

Esperaba con impaciencia la aparición del nuevo Diccionario de la Real Academia de la Lengua. Hace muchos años escribí a la Real Academia con sugerencias de matemáticas, algunas de las cuales fueron aceptadas y aparecieron en las siguientes ediciones. Pero no tuvo éxito una sobre su definición de ángulo inscrito.
Como no apareció la redacción propuesta, en 2010 envié, de nuevo, la nota que reproduzco a continuación:
 
En la palabra ángulo figura la acepción ángulo inscrito con el sentido:
El que tiene su vértice en una curva y uno de sus lados tangente a ella.
En todas las consultas a otros diccionarios, libros de texto o páginas Web que he realizado figura ángulo inscrito en una circunferencia como
 
El que tiene su vértice en la circunferencia y sus lados son secantes. (Otras veces, en vez de secantes se dice cuerdas).
Y como la circunferencia es una curva, esta definición está en contradicción con la que ofrece el Diccionario de la RAE.
Además entiendo que no es usual hablar de ángulos con vértice en una curva y sin embargo es muy frecuente hablar de ángulos con vértice en la circunferencia o en su círculo o en el exterior del mismo. Probablemente la razón sea que los ángulos con vértice en una circunferencia, en su círculo o fuera de él se pueden medir fácilmente en función del arco que abarcan, lo que no es posible de modo general en una curva cualquiera.
Mi sugerencia sería sustituir la palabra curva en la definición de la RAE por la palabra circunferencia y definir ángulo inscrito en una circunferencia como el que tiene su vértice en ella y sus lados son secantes.
 
Finalmente creo interesante manifestar que el ángulo que tiene el vértice en una circunferencia, uno de sus lados tangente a ella y el otro secante se suele llamar semiinscrito, seminscrito o semi-inscrito.
Creo que sería conveniente consultar a la Comisión de Vocabulario Científico y Técnico sobre estos extremos. 
Justo Cabezas Corchero, DNI xx.
Ldo. en matemáticas
 
Pero no aparece mi sugerencia tampoco en el último Diccionario (edición del Tricentenario), por lo que la publico en este blog, por si alguien se encontrase confuso después de consultar el término en el  citado Diccionario.

martes, 21 de abril de 2015

Un ilustrado zafrense: Ignacio de Liaño y Córdoba


El extremeño de Zafra frey Ignacio de Liaño y Córdoba (o Ignacio de Liaño y Sánchez de Córdoba), hijo del también zafrense Juan de Liaño, regidor de Zafra,  fue teniente coronel, caballero de la Orden de Santiago, teniente del Regimiento de Caballería de la Reina y Veedor y Ministro de Hacienda y Guerra de la Costa de Granada.
 
Fue el artífice de la creación de la Real Sociedad Económica de Amigos del País en Vélez-Málaga.
 
 
Publicó Lecciones de geometría para el uso de la Real Academia de Caballeros Cadetes de Caballería (Madrid, Supremo Consejo de Indias, 1781) y unos Ensayos Matemáticos (Madrid, Ibarra, 1776) donde demuestra la exactitud de los nuevos ejercicios de caballería.
 
Parte en su obra de unos supuestos (que adjuntamos parcial- mente) y, con el auxilio de la geometría y de la trigonometría, prueba sus resultados y desenvuelve ejercicios y problemas del tema.
 
 
 El libro completo se puede visualizar en la Biblioteca Nacional de España y el prólogo se puede editar como documento 6 en http://www.freewebs.com/justocabezas/
 
 

domingo, 5 de octubre de 2014

Alberto Lista

 Se cumple hoy el aniversario del fallecimiento de Alberto Lista. Alberto Rodríguez de Lista y Aragón nació el día 15 de octubre de 1775 en Sevilla y falleció el 5 de octubre de 1848. El sacerdote es ampliamente conocido como poeta, pero algo menos como matemático.
 

  Ya con trece años ocupó la cátedra de matemáticas de la Sociedad de Amigos del País y más tarde fue profesor de matemáticas en el Colegio de San Telmo de Sevilla.
 
   En 1820 fundó el Colegio Libre de San Mateo. En 1836 ocupó una cátedra en el Ateneo de Madrid y enseñó matemáticas en la Universidad Central.  Luego fue profesor en el colegio de San Felipe Neri de Cádiz y en la  Universidad de Sevilla.
 Lista escribió  textos de mate- máticas. Mostramos aquí la primera página de algunos, pero quisiéramos incidir en otros dos libros en particular. Por entonces las universidades españolas tenían como  texto  de matemáticas los del zafrense Juan Justo García Rodríguez y precisamente dos de las obras de matemáticas de Lista son compendios de otras de éste:
  Compendio de los preceptos de la aritmética extractados de la obra elemental de matemáticas de Don Juan Justo García para el uso de los caballeros porcionistas del Real Seminario de San Telmo, Sevilla, 1806, 23 p,
 y
 
 Compendio de algebra extractados de la obra elemental de matemáticas de Don Juan Justo García para el uso de los caballeros porcionistas del Real Seminario de San Telmo, Sevilla, 1806, 132 p.
 
 La primera obra se ofrece íntegra (en pdf) como Documento, número 5, en la página  

 

viernes, 23 de mayo de 2014

Tablas de logaritmos


En los años cincuen- ta del pasado siglo, los estudiantes de bachillerato elemen- tal que optaban por las ciencias al pasar al bachillerato supe- rior, abandonaban el pesado diccionario de latín Spes, que les acompañó duran- te tres años, y se cargaban con otro libro, a veces más pesado: las tablas de logaritmos.  

  Un par de décadas después, las calculadoras asestaron un golpe de muerte a estas tablas, aliviando así el peso físico en la cartera del estudiante y la pesadez del cálculo con ellas en su mente.  

  Los alumnos, sobre todo en la universidad, se adscribían a una tabla determina- da, como se podían adscribir a una hinchada de un equipo de fútbol. Y deci- mos en la universidad porque allí ya no se podía hablar de seis decimales. Se elegía, por tanto, cualquier tabla de siete decimales (al parecer, importantes en los cálculos astro- nómicos o financieros). Y la mayor parte de ellos llevaban “la Schrön” (o sea, la llamada alemana) o “la Callet” (o sea, la llamada francesa).

   Menor variedad había en bachille- rato. Casi todos los escolares usaban las de Vázquez Queipo, de seis decimales, que alcanzaron las sesenta ediciones. Las fotografías ad- juntas corresponden a un ejemplar de la segunda edición de estas tablas, con dedicatoria manus- crita del autor a su colega D. Ramón Fer- nández Parreño catedrático de la Escuela de Comercio de Sevilla y autor de varios textos.